El ex director del Real Jardín Botánico y Profesor Emérito de este centro de investigación del CSIC, Francisco de Diego Calonge (Chinchón-Madrid, 1938), falleció el martes 5 de noviembre, en Madrid.

La carrera científica de Francisco de Diego Calonge comenzó a principios de los sesenta cuando, tras licenciarse en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, realizó su tesis doctoral en el campo de la fitopatología. Al acabar ésta, en 1965, se trasladó a la Universidad de Bristol (UK) para continuar con el estudio de los hongos fitopatógenos y más concretamente con el análisis ultraestructural de los hongos parásitos, campo en el que realizó importantes aportaciones al conocimiento de las relaciones parásito/hospedante.

Recibió una sólida formación científica, adelantada a su tiempo, atípica para la época en nuestro país al menos en el ámbito de la botánica. A su regreso a España, en 1968, se incorporó a la plantilla del Real Jardín Botánico (CSIC), donde ha desarrollado toda su labor profesional. Obtuvo por oposición la plaza de Colaborador Científico del CSIC (1972), después la de Investigador (1975) y, en 1982, la de Profesor de Investigación. Dirigió el RJB entre 1979 y 1984.

El Profesor Calonge fue un precursor de la divulgación científica en España y uno de sus máximos exponentes en el campo de la micología. Fundó la Sociedad Micológica de Madrid y ha sido su «alma mater», además de Presidente, durante una parte muy importante de su larga singladura. 

De entre los libros se puede destacar, por ser el primero que publicó, en 1975, «Hongos de nuestros campos y bosques», del que se hicieron hasta tres ediciones el mismo año. Fue este manual un punto de referencia obligado para muchos aficionados que andaban perdidos en el panorama editorial español de aquellos años, escaso en publicaciones dirigidas a los micólogos amateurs.

Reapertura del Jardín Botánico en 1981 bajo su dirección

El 2 de julio de 1979, Francisco de Diego Calonge fue nombrado Director del Real Jardín Botánico y, desde esa fecha, hasta principios de diciembre de 1984 en que dejó el cargo, realizó una importante labor al frente del mismo. Tras una ejemplar restauración, reabrió el Jardín al público en 1981, en un acto presidido por los entonces Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía y, bajo su dirección, se inició una de las etapas más brillantes y prolongadas de la Institución.

Muchos méritos más, científicos y profesionales, jalonan su currículum vítae, pero son sus valores personales los que más destacaron en su dilatada carrera. Su infatigable entrega al trabajo y su vocación investigadora sobresalieron sobre todos ellos. Por eso no es de extrañar que, incluso después de muchos años jubilado, siguiera dedicándose, por entero, a su pasión científica: la micología, hasta prácticamente el día de hoy.

Descanse en paz

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