Durante el mes de Octubre, la AEP celebró dos de sus actividades más destacadas. El 19 de Octubre, y con motivo de la celebración del III Día Internacional del Paisaje, contamos con la colaboración de nuestro socio Luis Vallejo, que participó con una espléndida ponencia titulada “Los Jardines del Royal Mansour: El agua, un arroyo de vida en la Medina de Marrakech”. Asimismo, como broche de oro del V Ciclo «Cine en el jardín», se proyectó, en el RJBM, la película-documental «Cinco estaciones. Los jardines de Piet Oudolf»

Ambos paisajistas se han convertido, ahora, en protagonistas de sendos artículos publicados, en el mes de Noviembre , en la Revista Fuera de Serie (Diario Expansión).

Royal Mansour, el lugar  soñado de un rey, en Marrakech

Mohamed VI lo mandó construir en Marrakech para asombrar al mundo. En su interior, 53 riads de lujo rodeados por un Jardín de 1,5 hectáreas. En 2020, Royal Mansour cumplirá 10 años, un aniversario que ya ha empezado a festejarse. Para la celebración estará  listo el nuevo jardín, un fascinante vergel firmado por el paisajista español Luis Vallejo, autor del actual, que ha recreado, en una hectárea y media de terreno, un auténtico edén a base de flores y arbustos autóctonos y plantas de huerta. Un pequeño milagro que ha crecido en seis meses (gracias al tamaño y edad de las especies trasplantadas como las palmeras de 10 metros o las jacarandas de dos y tres años) adornado con fuentes, acequias y estanques de cerámica color topo, provisto de un sistema antiguo de riego por inundación y recorrido al fondo, reconstruida, por la muralla antigua de Marrakech.

El hotel, que se empezó a edificar en 2004, es propiedad del rey Mohamed VI. Con él se proponía asombrar al mundo con el brillo del arte, la cultura y las tradiciones locales . Así que, las obras se prolongaron durante varios años porque el monarca hizo venir a cientos de artesanos de todos los rincones del país: maestros en azulejos zellige o yesería tadelakt; ebanistas, herreros y cristaleros; expertos en incrustación de marquetería, plateros, pintores (el Mansour alberga 550 obras de artistas locales) y un jardinero, Luis Vallejo. «El proyecto era de un estudio francés y a mí me eligieron por concurso para la urbanización de exteriores: la piscina, las fuentes, las calles y el jardín. Hace 15 años aquí había una huerta abandonada, una piscina municipal medio hecha polvo y, desperdigados por aquí y por allá, magníficos grupos de palmeras datileras de más de 300 años de antigüedad. Me empeñé en preservarlos, lo que propició un movimiento de fachadas». Ese «movimiento de fachadas» es literal: Vallejo convenció a los responsables del proyecto para que modificaran los planos curvando o desplazando muros para rodear la vegetación. «El resultado es que aquí prácticamente no hay nada simétrico, lo que transmite sensación de naturalidad», asegura.

Piet Oudolf, el rockstar de los jardines que renovó los del Chillida Leku

Artífice del verdor renovado en Chillida Leku, el holandés PIet Oudolf arrastra legiones de fans. Sus obras parecen naturales, pero que nadie se engañe: «Son puro diseño». Piet Oudolf (Haarlem, Octubre 1944), es reconocido mundialmente como el creador del New Perennial . Un concepto que tiene revolucionada a la profesión.

En el reabierto Chillida Leku de Hernani,  ha podido trabajar en un clima en el que, sin duda, se siente cómodo y con libertad, lo que más anhela a estas alturas de su carrera. Allí acudió a mediados de octubre para supervisar el desarrollo de sus plantas en una franja de terreno que también recibe al visitante y preparar una siguiente actuación en una zona de choperas, donde desplegará uno de sus famosos prados, casi imposibles de replicar más allá de la cornisa cantábrica.

The Wall Street Journal lo bautizó como una rock star del paisajismo dado que son legión los fans que acuden a su casa de Hummelo, en Holanda, para ver dónde empezó todo. Pero no se siente así, quizá porque le pilló mayor. Prefiere la naturalidad, como en sus jardines. Al preguntarle por la relación de su trabajo con el arte contemporáneo, dice que son campos separados: «Siempre me gustó, y la música y el cine, pero no soy un artista ni he tenido tiempo de estudiar arte». Aunque reconoce, cuando se plantea que ver sus jardines es como adentrarse en un cuadro impresionista, que es así, sin que lo estuviera buscando… Ha conseguido que prevalezca el conjunto, que los colores de la vegetación, en un continuo cambio a lo largo del año, toquen una suerte de sinfonía sin importar las «individualidades», tal como lo veía Monet. Sobre la primera impresión que le causó conocer Chillida Leku dice que le tentó «no hacer nada». El lugar era perfecto, alega, y no veía qué podía aportar él.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies