Fernando Caruncho, en una imagen de 2022 para Unidad Editorial. Carlos García Pozo
Tal como adelantamos hace unos días en RRSS, el pasado 20 de Agosto fallecía Fernando Caruncho, socio profesional AEP, y uno de los paisajistas contemporáneos más reconocidos internacionalmente. Con una trayectoria profesional de más de 40 años, nos ha dejado un legado de proyectos caracterizados por el uso magistral de la geometría, la luz, el agua y la vegetación mediterránea, e integradores del jardín con la arquitectura y el paisaje circundante
Con más de 150 proyectos internacionales, su obra de aparente sencillez, reflejaba la historia del lugar y la relación del hombre con el medio natural, desencadenante de su base filosófica. Entre sus creaciones emblemáticas: el Viñedo de L’Amastuola (Puglia, Italia): Un innovador diseño de viñedos ondulantes que trazan formas geométricas esculpidas sobre las colinas del sur de Italia; Mas de les Voltes (El Ampurdán, Girona) 1994: Un jardín famoso por sus terrazas y sus característicos campos de trigo dorado que dialogan con la arquitectura tradicional y el entorno rural catalán; reivindicando la tradición agrícola del territorio ; la Casa del Agua (Porto Heli, Peloponeso, Grecia): Jardines aterrazados que incorporan elementos locales como olivos, cipreses y lentiscos, mimetizados con el mar Egeo; Los Jardines de Santar (Portugal): Un proyecto de restauración y diseño paisajístico que recupera la tradición clásica de los huertos y viñedos señoriales; Bird Haven Farm (New Jersey, Estados Unidos): Una extensa finca privada que traslada la filosofía clásica y el rigor geométrico al paisaje norteamericano; Seven Mountains (Lugano, Suiza): Una intervención alpina donde la vegetación y los desniveles del terreno se ordenan a través de líneas puras; Al Maaden (Marrakech, Marruecos): Espacios exteriores que reinterpretan la tradición del jardín islámico y el control del agua y la sombra
Destacamos también la remodelación de los Jardines de Pereda de Santander, vinculada a la Fundación Botín; la transformación entre 2002 y 2004, junto al arquitecto Pablo Carvajal, del conocido como Talud de Alfonso XII en la Terraza Alta o de los Laureles,en el RJB-CSIC; o su aclamado Proyecto de iluminación temporal La Nuit de Spirite (2019) en los históricos jardines del Palais-Royal de París; gracias a la invitación del Ministerio de Cultura francés, el Centro de Monumentos Nacionales y el dominio del mismo Palacio. Un proyecto efímero, inspirado en la novela Espirita de Théophile Gautier; que os invitamos a recorrer en el siguiente VÍDEO
Con sede en Madrid y París, Gardens of Light nació en paralelo a la actividad del estudio de arquitectura y paisajismo de Caruncho
Aconsejamos, además, como referencia para entender el mundo de Caruncho, asistir a las fuentes que han estudiado su trabajo, como Dan Kiley , que escribió el prefacio de «Mirrors of Paradise» (Monacelli Press, 2000) de Guy Cooper y Gordon Taylor, libro en el que se recopilan sus primeros 15 años de trabajo; o Reflejos del Paraíso: Los Jardines de Fernando Caruncho (Rizzoli, 2020). En este libro, Caruncho selecciona personalmente veintiséis de sus proyectos internacionales de jardines, ofreciendo a los lectores una visión de su proceso creativo a través de imágenes inspiradoras, objetos personales y una selección de sus bocetos
Afortunadamente, su legado y recuerdo continuará en Caruncho Garden & Architecture, el estudio que creó y compartió con sus hijos, Fernando y Pedro, a quienes desde la Asociación Española de Paisajistas enviamos nuestro afecto y reconocimiento
Nos quedamos, para despedirnos de él, con las últimas palabras que le dedica Mónica Luengo, en un artículo publicado por EL ESPAÑOL: «La mirada de Fernando permanecerá en sus jardines. Permanecerá en el agua quieta, en la piedra, en la geometría, en los árboles, en el silencio y, sobre todo, en esa luz que fue una de sus grandes obsesiones. Una mirada que seguirá permitiéndonos contemplar la naturaleza a su manera, en esa eterna búsqueda de la belleza, del orden y de la armonía. ‘La luz lo es todo’, decía. ‘Siempre hay que mirar al cielo’. Ahora, desde allí, quizá pueda contemplar satisfecho sus jardines y, tal vez, se permita ordenar un poco el Paraíso»